Noticias De Cultura

''Oblivion'', al rescate de la Tierra

Joseph Kosinki es uno de esos nombres de los que Hollywood comenzará a hablar de forma constante en el futuro. El director de 38 años se ha ido ganando una reputación como cabeza de proyectos comerciales complejos, sofisticados y de buena recepción comercial. En el cine, su primer trabajo de gran calado fue ''Tron Legacy'' (2010), ''Oblivion'' es su segunda película. ¿Y qué mejor que Tom Cruise para darle relevancia al filme?

Pero más que buscar a una estrella de la farándula, lo que a Kosinski le obsesionó previo al rodaje de esta película fue tener un guión perfecto. “Pasé un trago amargo con 'Tron: Legacy', porque durante el rodaje, la historia estuvo cambiando, se reescribían escenas y diálogos, era una locura”.

La experiencia le enseñó a Joseph Kosinski algo básico en la industria del cine: Una buena idea ayuda, pero un buen guión triunfa. “Tom Cruise firmó para hacer la película sin leer el guión, le encantó la premisa”, confiesa el realizador en entrevista con la página de internet ''Collinder.com''. “Y en ese momento me di cuenta de que si ya tenía a Tom comprometido para la película, ¡más me valía que la historia fuera buena!”

 

 

 

Pastel sin horno de queso, fresas y banano

Ingredientes 
Para 4 personas

  • 1 tarrina (200 gramos) de queso en crema tipo Philadelphia
  • 50 ml de nata líquida para montar 
  • 1 taza y media de leche entera fría
  • 40 gramos (media tableta, aproximadamente) de chocolate blanco
  • 5 cucharadas de azúcar
  • 300 gramos de fresas
  • 2 plátanos
  • 2 sobres de cuajada en polvo
  • 10 g de mantequilla

Preparación 
1. Lavar las fresas, quitarles los pedúnculos, secarlas bien y cortar en daditos pequeños. Reservar la mitad. Pelar los plátanos y cortarlos en dados también. En una sartén, con el fuego bien fuerte, fundir la mantequilla y saltear el plátano y la mitad de las fresas durante dos minutos. Añadir una cucharada de azúcar, saltear un minuto más y reservar.
2. Hacer un almíbar ligero con dos cucharadas de azúcar y dos de agua, volcar sobre las fresas troceadas que hemos reservado y dejar enfriar.
3. Disolver los sobres de cuajada en la mitad de la leche fría. Calentar a fuego muy suave el resto de la leche con el queso cremoso, la nata líquida, el chocolate blanco picado y dos cucharadas de azúcar, trabajándolo con una varilla para que se integre. Cuando hierva, retirar del fuego, añadir la leche con la cuajada en polvo y devolver al fuego hasta que vuelva a hervir. En ese momento, añadir las frutas previamente salteadas, mezclar y volcar en los moldes (puede hacerse en flaneras individuales, en una flanera grande, en un molde de plumcake o hasta en un tupper). Dejar enfriar totalmente y después pasar a la nevera un par de horas.
4. Servir desmoldado y con la mezcla de fresas y almíbar por encima. Se puede acompañar con un poco de sorbete de frambuesa o limón.

 

 

Cierre Temporal Del Museo Del Louvre


El Museo del Louvre tuvo que cerrar sus puertas este miércoles a causa de un paro de los guardias de seguridad, que protestan contra la presencia de "carteristas, cada vez más numerosa y agresiva" tanto dentro como en los alrededores del museo. Los vigilantes que cuidan la pinacoteca más grande y visitada del mundo, cerca de un millar, afirman que se ven desbordados por los rateros y que a veces ellos mismos son sus víctimas. Según los sindicatos, docenas de turistas y visitantes han sido desvalijados en el Louvre en los últimos meses, y la situación está fuera de control.

 



 

Paisaje cultural venezolano para el siglo XXI


La cultura bolivariana tuvo sus propias reglas, en tanto que aparecía perfectamente inscrita dentro de un proyecto mayor, el de la Revolución Bolivariana emprendida por Hugo Chávez en Venezuela. Durante sus mandatos, el tradicional Ministerio de Cultura pasó a llamarse Ministerio del Poder Popular para la Cultura. La palabra popular tenía ahora gran relevancia, no solamente en los dominios artísticos sino en todo el ideario revolucionario del chavismo, que inclinó la balanza hacia el arte del pueblo, el folclore, la tradición y todas las manifestaciones artísticas que reafirmaran la identidad nacional. La vanguardia, el arte de riesgo, la experimentación y la búsqueda de nuevos caminos expresivos eran vistos como ejercicios peligrosos hacia la consolidación de un temido y odiado arte “burgués y oligarca”, palabras favoritas del recién fallecido presidente venezolano. Pero el arte tampoco fue una gran preocupación de Chávez. Sus gobiernos nunca abogaron por una política cultural coherente y esa desidia propició el derrumbamiento institucional de la cultura a lo largo de 14 años. Chávez hizo desaparecer el modelo preexistente, que aunque tenía sus grandes defectos era un patrón, pero no tuvo la voluntad de sustituirlo por otro.

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